Dios es vida para nosotros, y la única esperanza que tenemos en este mundo incierto. Es imposible que no pasemos pruebas difíciles, que aún hagamos daño a otros u otros nos dañen a nosotros; pues todos somos pecadores y no estamos extentos de fallarle a alguien o viceversa. Todo eso trae un gran dolor a nuestra vida, pero esa no es razón para dejar a Dios.
Jesús mismo dijo: "Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo." (Juan 16:33)
Jesús prometió darnos su paz aún en medio de toda dificultad. Por eso no es imposible pasar por las pruebas. Nadie hemos llegado a pasar todas las pruebas qué pasó el siervo de Dios, Job en un instante. Job perdió sus hijos, sus pertenencias, y aún él mismo fue herido por una enfermedad insoportable. Todo en un momento. Todavía no podía asimilar una prueba, cuando le traían noticias de otra calamidad.
Aún con todo eso Job, quien amaba a Dios grandemente siguió adorándolo y confiando en él.
Job 1:20-22 Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró, y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito. En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno.
Muchas veces no nos damos cuenta de que Dios tiene el poder para hacer lo que él quiera en nuestras vidas, Dios es soberano. A Dios no le puedes dar órdenes o reclamarle, porque hace lo que hace.
Romanos 9:20 Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así?
Las pruebas sirven para probar nuestra fe en Él, y para aprender algo que será de provecho para nuestras vidas. Aunque no lo entendamos al principio; pero las pruebas también nos ayudarán a conocer más a Dios, porque allí en medio del dolor es donde te puedes dar cuenta de que tan real es Dios, que tan real es su amor, y su fortaleza.
Job no había hecho nada malo para merecer esas pruebas. Él era fiel a Dios, y un hombre intachable delante de Él. Pero que seamos buenas personas no quiere decir que no vendrán. Al contrario, las pruebas vendrán para enseñarnos a poner nuestra confianza totalmente en el amor y la misericordia de Dios hacía nosotros.
Job mantuvo su integridad, aún en medio del dolor, y el fin de su fe y paciencia fue el poder conocer a Dios cara cara y en persona.
Cuando Job miró a Dios al final de su prueba dijo:
"De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven." (Job 42:5)
Es muy importante que mientras estás pasando por una prueba te hagas las siguientes preguntas:
¿Cuál será el fin de mantener mi fe firme en Dios? ¿Podré yo también como Job verlo algún día cara a cara, por haber mantenido mi fe?
¿Pero que pasará si dejo a Dios? ¿A donde se irá mi alma?
Yo te animo hoy a que mantengas tu fe firme y confíes en la gran misericordia del Señor, y en que su amor por ti es tan grande, que ni la muerte te puede separar de él. Porque no hay pruebas por más difíciles que sean que te puedan quitar el precioso regalo de la vida eterna que Jesús te dio.
Salmos 48:14 Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre;
El nos guiará aun más allá de la muerte.
Pero tristemente solamente tú puedes menospreciar ese regalo de la vida eterna si dejas de tener fe y dejas a Dios para siempre.

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