Muchas veces las palabras se nos van de nuestros labios, son tantas las cosas que cargan nuestra mente, que en el desorden se nos hace imposible expresarlos.  Sobre todo porque queremos decir tantas y muchas cosas a la vez.  Señor, se me ha hecho difícil escoger cuando y por donde comenzar, nada que ver contigo mi Dios, tu eres perfecto y perfectos tus caminos. Todo tiene que ver conmigo, con mis “tantas y muchas cosas a la vez”.

Para nada tienes presente el orden en que exprese lo que me afana, lo que me preocupa o lo que me atemoriza.  Esa parte no es clave en nuestra conversación, tu simplemente me quieres escuchar.  Bien conoces de antemano mi necesidad.

En Tu Palabra dices que no ha pasado el pensamiento aún por nuestras mentes y ya tu los conoces, de igual manera, no hemos pronunciado palabra alguna y ya sabes lo que diremos.
Esta noche escogeré de entre mis “tantas y muchas cosas” hablarte  de mi gratitud y te pediré perdón por mis pecados.  Te pediré sabiduría, discernimiento…entendimiento divino.  Te hablaré de aquellos que me han pedido intercesión por su salud, por sus familias, por sus trabajos, por sus tribulaciones y tristezas.  Te hablaré de lo que me preocupa y mostraré en todo momento que confio en Ti.

Escogeré pedirte paz, no solo para mi, sino para el mundo entero; te pediré sanidad y que Tu Presencia no falte en mi vida ni en mi hogar.  Te contaré sobre una lista de peticiones que guardo en mi corazón y cosas que se añaden según camino por la vida; sobre todas aquellas que se sueltan en las aceras de mi Puerto Rico y afirmaré mas aún mi corazón reconociendo que Tu todo lo puedes.   Mientras te hablo de mis tantas y muchas cosas a la vez, que no se me olvide la más importante:  Escucharte antes de que el sol se decida ir.

Gracias Dios, por mi ayer, por mi hoy… por mi mañana. Amén.

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