íLamentaciones 2: 19 – Levántate y clama por las noches, cuando empiece la vigilancia nocturna. Deja correr el llanto de tu corazón como ofrenda derramada ante el Señor.
Cuando Jeremías escribió Lamentaciones, posiblemente todavía sonaba en sus oidos el ruido de las murallas de Jerusalén desmoronándose. Los gritos de desesperación y el lamento por los que habían muerto posiblemente todavía podían ser escuchados. Todo lo que les quedaba a los israelistas era el borroso prospecto de un futuro desolador.
Jeremías, conocido como el profeta llorón, respondió con lamento lleno de dolor por la ciudad y su gente. Como mucha de la vida de oración de Jeremías, estos versículos están llenos de emociones al natural. Incluyen profunda reverencia, ira, adoración, confianza, desesperación, preguntas y respuestas. Todos los aspectos del duelo encuentran expresión en este breve libro. Aquí vemos cuan profundamente puede romperse el corazón humano. Aquí no hay adoración gozosa, solo agonía.
Si alguna vez usted siente tal pena, haga como dijo Jeremías y “deje correr el llano de tu corazón como ofrenda delante del Señor.” En su momento mas difícil, Dios le invita a que no le guarde nada, ni siquiera sus emociones naturales. En la amorosa presencia de Dios encontrará esperanza.
Jeremías encuentra esperanza en medio de su aflicción, pero esas promesas de Dios a Jeremías son para usted también. Cuando derrama su dolor delante de Dios, cuando está rodeada de amargura y tribulaciones, cuando clama por ayuda y parece que El está cerrado a sus oraciones, cuando se siente traspasada, cuando no disfruta de paz y prosperidad, recuerde estas palabras de Jeremías, “Pero algo más me viene a la memoria, lo cual me llena de esperanza: El gran amor del Señor nunca se acaba, y su compasión jamás se agota. Cada mañana se renuevan sus bondades; ¡muy grande es su fidelidad! Por tanto digo: “El Señor es todo lo que tengo. En el esperaré! Bueno es el Señor con quienes en el confían, con todos los que lo buscan. Bueno es esperar calladamente a que el Señor venga a salvarnos”.
Podemos encontrar esperanza en medio de nuestra aflicción. La oscuridad, la tribulación, la tristeza y el dolor no son permanentes. La compasión del Señor nunca falla. El es bueno con quienes esperan en El, con quienes le buscan y quienes pacientemente esperan por El.
Hay esperanza en medio de la aflicción.
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